martes, 27 de marzo de 2012

Brindis con brandy, hoy . . .




Se pone como un vicio, ésta dócil tarea de pensarte bajo incansables dosis de ataduras y complicaciones. Se pone suave cada vez que pienso en dejarte, la noche que en trasnoche se ha transformado. Compilaciones de temblores bajo mis brazos, buzones en espera en la vereda de mi vecindario calmo y despoblado, polvoriento.

Algunos transeúntes concurren por el lugar marchitándo la espera. Las gotas prometedoras hacen a la espera seguir esperando y la utilería de futuras esculturas poseen el valor de dejarme con una latente nostalgia de no atraparlas para concretar trabajos de arte y belleza intrínseca en la materia pura.

Me he convertido en una ladrona cualquiera de tu esencia tras la lejanía del anhelo. He de pensar en cualquier trampa de tu mente, sabotaje. He perdido hasta las estrellas intentando reflejar al menos mi pensar, y he transitado cuartos de hora al compás de un humo manipulador, inquietante y repentino, mientras vos, desde el otro lado, muy a mi pesar, no hacés otra cosa que mentirle a tu propio yo, creyendo en ella, cuando dice que lo dejará todo por un último beso, por un último adiós.

¿Algo que tenga sentido?

domingo, 25 de marzo de 2012

Prohibido prohibir

Traería alguna que otra bebida para refrescarnos del calor, aunque corría alguna que otra brisa molesta que hacía despeinar mi cabello y poner mis nervios a sacudir . . . las bebidas estaban sobre la mesa y era inevitable comenzar a degustar de lo que pronto haría que olvide lo fanfarrona que se ponía a estas alturas, la vida misma.

Yo tenía por esos momentos una madurez similar a la de un chimpancé las bebidas iban y venían como flores de papel crepé en un desfile de primavera . . . miraba la situación desde mis adentros de de manera sosegada, de echo había compuesto una serie de reglas conmigo misma para no seguir comportandome como una niña, como una tonta. Debía de regresar a casa sin cargos de conciencia, y lo más sensato parecía tener que sabotear mi inocencia con trucos de sosería e insensata sensiblería: estar pero no parecerlo. . . sentir, pero no demostrarlo.

Tenía una remera de mangas largas con una inscripción en el frente que supo detenerme algunos cautivantes segundos mientras intentaba descrifrarla, decía Attacante. . .  y yo, una remera blanca que dejaba como pocas veces entrever mi ombligo y dejar mis caderas al descubierto, no me importaba, porque mientras bailábamos un clásico de los ochenta, me miró y dijo que la vida era hoy. No sabía que era tan mortal, desde ese día no dejo de pensarlo y aunque sé, nosotros somos imposibles, ocupa un lugar importante dentro del vacío que han dejado algunos viejos y falsos amores.


Don't you know

martes, 20 de marzo de 2012

Ácido

Nacía el otoño clasificador en un abismal y roto verano que había arrasado con todo. Tenía delante de sí su propia agenda, regalo de su padre en algún invierno, años atrás. . . y tenía que buscar un equilibrio entre la paz y el amor, cosas que nunca encajaban juntas, junto con la palabra "equilibrio". Era una búsqueda o un comienzo, a la vez en que todo significaba un renacer, un vals en el que bailaba sola, pero acompañada de estímulos y gotas de abrigo.


Lejos de sus tierras natales, pensaba: sería tan fatal no regresar jamás? Esa era una pregunta que circundaba generalmente sus ligeros pensamientos, mientras la falta de companía y la posible palicez de companías innecesarias aparecían. Cigarros y alcohol, música y pastillas de sosería. 


Había que comer verduras para que el cigarro no influya como atrevido estimulante ante la sana alimentación, pero era tan atractivo el humo circundante que costaba restarlo de la dieta. Y el alcohol? podía ella armar las valijas mientras una copa de vino espeso acompañara su anochecer, había tan poco por hacer que una dosis al corazón no afectaría. 


Escribió mucho acerca de la salud, pero era evidente que mientras lo hacía escapaba de esta ardiente necesidad. Latente. Necesaria.


La soledad venía a invadir y no había artillería alrededor. El corazón latía y latía y los estímulos se precipitaban, callaba una sonrisa en lugar de un paseo por el arcoiris, callaban los rumores y la ciudad se iba durmiendo despacio. Las emociones dormían en el lugar donde yacían desde que un corazón intrépido y mortal se lo llevó todo. Quedaba un solo de blues y mi corazón era puro rock and roll.







miércoles, 7 de marzo de 2012

Sweet Like Vanilla Is



Eran su voz y su perfume, un contrabando de trucos para hacerme enamorar. A mis espaldas todo a oscuras, venía su solo yo manipulando sin querer su propio destino, cayendo sobre el mío . . . Dentro de mi empezaba a surgir algo, lo venía presintiendo como una ola de adrenalina en la que solo quería nadar y sumergirme hasta nunca detenerme. Cuando brillaba el día era porque la ausencia suya caía en desconsuelo, mientras su presencia parecía acercarse, las cosas empezaban a vibrar y mis pupilas revoltosas quedaban aún más inquietas.
Me hacía reír y me hacía llorar. Lo tenía todo y al día siguiente no tenía más nada. Así eramos, casi como el agua y el aceite . . . pero éramos, y eso era único, eterno e inmutable.
Un par de jeans, unas gafas para el sol, y ya me pertenecías . . . eras un encanto de principio a fin, sin despedidas y con casuales desencuentros . . . pero no dejabas de pertenecerme. La cosa más bonita que mis ojos hubiesen visto estaba justo delante de ellos, la zozobra de cualquiera de mis torpes movimientos podría arruinar cualquier intento por acercarme, así que permanecía lejos.
Caía la noche y volvía a aparecer la madrugada, pasando los días y llegando a un verano marchito. Éste amor se perdía en la noche de los tiempos, pero era cuando hablaba, que su voz toda esparcida por el aire llegaba a mis oídos y zucumbían en ellos pétalos de amapola, sueños de amor, desidia y perlas.
Mi pensar se desgarraba al contemplar tanta belleza en un solo tono vocal y tanto brillo en una sola canción, su cuerpo se componía en una sola pieza de música y su voz bailaba como una gran especialista. Mi perspicacia no ayudaba cuando de ingeniarme se trataba para escapar de ésta estimulante situación. Volvía a entretenerme su andar, y yo andaba ahí, buscando el suyo a la par de cualquier casualidad.



Nevermind the Bollocks! Here's Belén