martes, 15 de marzo de 2011

Unconscious Trip

Y para qué hiló en ella una mínima pizca de odio, ha surgido de su nuca una minúscula gota de transpiración hirviente que penetraba sus venas homenajeándolas con montañas de miedo de sí mismas, el sol empezó a helar y el tapizado de las sillas se ajaba con cada pedazo de vida que iba pasando por delante de sus ojos. Ni las estaciones del tiempo eran tan hermosas como el intenso odio vivo y crudo que se empezaba a presentir entre esas paredes, debajo de ése techo y por encima de esos suelos. Se estaba dando cuenta de que la existencia no era sino muestra de la brutal vulnerabilidad con que solemnemente había nacido y que con la mismísima delicada e indefensa sensación se iría de éste resistente mundo, dejando simplemente nada. Por que sabía bien que los recuerdos tienen más reputación de la que merecen, nunca son lo que se dicen y se van tergiversando a medida que acumulamos mas conocimientos, mas entendimientos, mas conciencia. . . más de esa famosa cosa llamada “experiencia”. La sabiduría ya no cumplía entonces ningún rol y era lo suficientemente frágil como para ser despedazada, pero lo suficientemente sólida como para ser intuida, entorpeciendo toda esa fantasía de tristezas y malestares raquíticos, esa vana sabiduría estaba haciendo posible que toda esa experiencia sea rara. . . pero real, veterana.



-We are condemned to freedom-


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