![]() |
| (Suenas raro) |
Lleva coraje partir, y lleva
coraje volver. Jamás se va uno sin haber regresado, pensé. Ya las cornisas
sobre la pared intercambiaban algunos zumbidos con los vidrios polvorientos de
la ventana que daba a la calle, mencionando sutilmente que era la hora de
salir.
¿Llevaría cuánto? dos horas y
media, tal vez tres . . . tres cuatro
cigarrillos y un poco de ansiedad, siempre que sobrepesaba el destino habían
nervios, pero tres libros y cincuenta centavos por si las dudas eran buena
excusa para fingir seguridad. Una caja con escritos, que a la larga se
transformarían en gratificantes reconfortaciones de noches de vino caliente y
espeso . . . solitarias, servirían de companía. Llevaría también y muy urgente
a empacar el cepillo de dientes, un bolígrafo y dos encendedores. Todo marchaba
sobre ruedas, y los pensamientos de lejanía constantes, esos que acosan a uno
hacia la dependencia de lo dejado empezaban a trabajar, constantes en su labor,
procuraban no dejar lágrima dentro de mis ojos, aunque tartamudeando alegrías
de distintos días vividos, comencé a entender que el día había ya cambiado, y
las cero-cero me avisaban que el viaje se pospuso una vez más.
Como todo empieza todo termina y
todo pasa por alguna razón . . . son las
palabras más sabias que habré esbozado con mi sobria sonrisa de basta
experiencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario